Lo
maravilloso de la infancia es que cualquier cosa es, en ella, maravillosa.
(Chesterton)
En esta etapa, el niño/a siente la imperiosa
necesidad de comunicarse con los demás
Acción
y educación, de la mano
Entre
los tres y los seis años de edad el niño/a vive su segunda
infancia. Ya no es un bebé únicamente preocupado por alimentarse
y dormir, sino que comienza a interesarse por los juguetes
que estimulan la destreza, que fomentan su actividad y que
favorecen su espíritu creador permitiéndole hacer cosas. La
primera consecuencia de esta autoafirmación es la sensación,
desde el exterior, de un cierto encerramiento por parte del
niño/a. Paradójicamente, se inicia la comunicación con los
demás mediante el dibujo, la palabra, la música y la escritura.
Durante
esta etapa, el pequeño debe recibir todos aquellos juguetes
que favorezcan su desarrollo físico, intelectual y las relaciones
con los niño/as y adultos que le rodean. En el primer caso
encontramos juguetes como los bolos, el salto de cuerda, el
juego a la pelota, etcétera. Su desarrollo intelectual se
verá favorecido por juguetes desmontables, muñecas para vestir,
equipos de enfermera o médico… Finalmente, sus cada vez más
intensas relaciones sociales se verán estimuladas mediante
casas desmontables, trenes eléctricos, mecanos o juegos de
mesa sencillos.
De
mayor quiero ser…
Gracias
a los juguetes existentes en el mercado, el niño/a podrá realizar
una primera aproximación de la profesión a la que le gustaría dedicarse
de mayor. Muchos chavales querrán imitar a sus padres; otros, más
independientes, cambiarán de profesión de un día para otro. En cualquier
caso, el trasfondo de estos juegos inocentes no es baladí: el niño/a
está ensayando, sin darse apenas cuenta, el difícil juego de ser
mayor.
Y
juega con ventaja: nunca pierde, porque siempre le quedará todo el
tiempo del mundo para rectificar. Los juguetes imitativos de oficios
no se quedan en el vestuario o disfraz; para cada uno de ellos existe
en el mercado el equipo correspondiente. El pequeño médico dispone
de todo el instrumental apropiado: jeringuillas, bisturí, fonendoscopio,
vendas... El periodista no se queda atrás: con su cámara de fotos
de juguete, su grabadora multicolor a pilas y su micrófono persigue
a todos los famosos y políticos que va encontrando por la escuela
o el pasillo de su casa. Por su parte, el aprendiz de astronauta vigilará
que su nave espacial esté a punto para aterrizar en el pedregoso terreno
de Marte o, ¿por qué no?, atravesar el bello aro de asteroides de
Saturno.
Así
planchaba,:
así, así…
Pero
hay una serie de actividades que tanto los niños como las niñas
tendrán que afrontar cuando sean adultos: las domésticas. Así, es
importante saber coser, planchar, cocinar, lavar y hacer la compra.
Las cocinitas de colores con sus fogones que no queman o sus grifos
que no inundan proporcionan el mejor campo de ensayo. La plancha
que no abrasa o los alimentos de plástico que sólo cuestan dinero
de mentira permitirán al niño darse cuenta del valor de las cosas.
La caja registradora le enseñará a contar y manejar las monedas
y los billetes de juguete y la maquinita de coser le ayudará a diseñar
vestidos para todos sus muñecos.
Los
juguetes de simulación o imitación abarcan muchos campos: trenes
y vehículos a escala, animales, deportes, instrumentos musicales
y muchos otros.
Los
trenes y vehículos a escala fascinaron a los padres y siguen dejando
atónitos a los más pequeños. Cada año aparecen nuevos modelos en
miniatura y también más elementos para decorar su circuito del Jarama
particular. Otros vehículos a escala fáciles de encontrar son los
camiones, las motos, los barcos, los aviones… No debemos olvidarnos
de los animales, tanto de peluche como de goma o plástico. Algunos
de ellos, como los dinosaurios, causaron furor entre los niños de
todo el mundo, quienes llegaron a convertir su cuarto de juegos
en una especie de parque jurásico a pequeña escala. Eso sí, menos
peligroso que el de la conocida película del mismo nombre.
Cada
día que pasa, la mente del niño/a se va abriendo más y más a los
estímulos del mundo que le rodea. Para él la rutina aún no existe;
siempre hay algo nuevo que ver, un juego diferente que aprender
o una ilusión que cumplir. El conjunto de todas estas pequeñas pero
importantes porciones de vida son las que irán configurando su personalidad
y su propia visión de las cosas.
Mediante
el juguete, instrumento del juego, el niño/a establece una relación
lúdica con todo ello. Aprende a expresar sus sentimientos y a compartir
con los demás; averigua curioso la utilidad de los aparatos y los
nombres de los animales; se siente importante vestido de médico
y comprende lo frágil que es el regalo de la vida. En definitiva,
a través del juego, el niño/a ensayará esa vida futura que, incipiente,
se extiende ante él.